HERÁLDICA GENTILICIA
Anécdota Nobiliaria: CONDE DE CALATRAVA y VIZCONDADO PREVIO DE LAS TORRECILLAS -Una gracia y dos títulos-

RESUMEN:
El Título de Castilla "Conde de Calatrava" con su correspondiente "Vizcondado Previo de las Torrecillas" tiene su origen en la solicitud previa desde Baeza y, en 1670, por parte de D. Ambrosio Benavides Coronel (linaje de los "Coronel"), Caballero de la Orden de Calatrava pero, falleció repentinamente. Después de casi un siglo y medio, el expediente fue retomado por D. Juan Manuel Benavides y Alovise, Maestrante de la Real de Ronda y Teniente Coronel de los Reales Ejércitos, obteniendo el Título de Castilla de "Conde de Calatrava", en 1815, tras la Guerra de Independencia. Como no tuvo sucesión directa pasó por línea transversal a D. Manuel María Benavides Chacón: las rehabilitaciones, demora en el pago de las medias annatas, cambios en la legislación nobiliaria y la pérdida de documentación correspondiente durante la Guerra de Independencia y Guerra Civil española, facilitaron la conversión de "una gracia" en dos títulos: "Conde de Calatrava" y "Vizconde de las Torrecillas".
ABSTRACT:
The Title of Castilla "Count of Calatrava" with its corresponding "Previous Vizcondado de las Torrecillas" has its origin in the previous request from Baeza and, in 1670, by D. Ambrosio Benavides Coronel (lineage of the "Coronel"), Knight of the Order of Calatrava but died suddenly. After almost a century and a half, the file was resumed by D. Juan Manuel Benavides y Alovise, Maestrante de la Real de Ronda and Lieutenant Colonel of the Royal Armies, obtaining the Title of Castilla of "Count of Calatrava" in 1815, after the War of Independence. Since he did not have direct succession, he passed through a transversal line to D. Manuel María Benavides Chacón: the rehabilitations, delay in the payment of the medias annatas, changes in the noble legislation and the loss of corresponding documentation during the War of Independence and Spanish Civil War, facilitated the conversion of "a grace" into two titles: "Count of Calatrava" and "Viscount of the Torrecillas".
PALABRAS CLAVE:
Vizconde de las Torrecillas, Conde de Calatrava, Benavides, Teatinos.
KEYWORDS:
Viscount of Las Torrecillas,
Count of Calatrava, Benavides, Teatinos.
Referirse al Vizcondado de las Torrecillas es hacer referencia a una de las cuatro aldeas históricas de San Clemente de La Mancha, hoy municipio de Casas de Fernando Alonso (Cuenca), conocida desde 1620 como "TEATINOS" pues estas tierras fueron donadas a la Orden de la Compañía de Jesús que contó con cinco Colegios en la Provincia de Cuenca (Cuenca, Huete, Villarejo de Fuentes, Belmonte) y, en último lugar el de San Clemente, desde 1613, tras una primera donación que recibiría la Orden del doctor Cristóbal de Tébar y Orihuela, ejerciente en la parroquia de Santiago Apóstol y que correspondía a la alquería de Las Cruces, propiedad de esta hidalga familia sanclementina del siglo XVII. El resurgir de la aldea de los Teatinos tuvo sus orígenes en un descendiente de Beatriz Pacheco como cuarto nieto, Hernando Alonso Pacheco de Guzmán y de Haro, del Castillo y Pallarés, Señor de la Torre de Santiago, al menos, desde 1578: "Las casas de Hernando Alonso".
Hay que recordar que la Compañía de Jesús era fundada en 1534 por Ignacio de Loyola y otros, en Roma; aprobada el 27 de septiembre de 1540 por el Papa Paulo III y estableciéndose en España, Perú, Brasil, Florida, México y Canadá, entre otros países.
La voluntad política de los Borbones y de la Corona portuguesa, en su afán de robustecerse, acabaría, en parte, con el poder de la iglesia durante el Despotismo Ilustrado. Así, por la defensa incondicional del papado, su actividad intelectual, su poder financiero y su influjo político hizo que los jesuitas se ganaran enemigos y, entre ellos, a los defensores del absolutismo real.
La riqueza de sus complejos, haciendas, heredades y casas de labranza con producciones de trigo, vino y aceite, principalmente, terminó atrayendo la ambición de "las Coronas" y de particulares y, a la larga, constituyó un factor importante y decisivo en la supresión de la orden jesuítica, su expulsión y desamortización de sus bienes a partir de 1767, tras Pragmática Sanción.
Se cuenta que el Primer Ministro de la Corte de Felipe IV (r. 1621-1665), de forma despectiva, apodaba al confesor jesuita del monarca "este teatino"; y el mismísimo Napoleón Bonaparte (n. 1769-1821), en sus Memorias, escribía:
"[…] Los jesuitas son una organización militar, no una Orden religiosa. Su jefe es el general de un ejército, no el mero Abad de un Monasterio. Y el objetivo de esta organización es el Poder, Poder en su más despótico ejercicio, Poder absoluto, universal, Poder para controlar el mundo bajo la voluntad de un solo hombre (El Superior General de los Jesuitas). El jesuitismo es el más absoluto de los despotismos y, a la vez, es el más grandioso y enorme de los abusos […]"[1].
Así, pues, los jesuitas, cuando en 1534 llegaron a España, también lo hicieron cargados con el apelativo de "Teatinos" o "Teatini" endosado en Italia. Era tan generalizada la comparativa que los textos literarios de la época ayudaban a la expresión del vocablo "Teatinos", hasta entonces desconocido en España. También, los humanistas italianos del renacimiento como Jacopo Bonfadio, humanista e historiador, con su lengua desatada, en 1541, escribía:
"[…] Mi diceva gía un buon compagno, in Roma, che preti e frati erano predoni e fraudi. Di quelli è l´audacia, di questi l´astuzia le quali disunite non nuocion molto: or son comparsi questi corpi misti dell´una e dell´altra; chi se li abbia fabricati, sàsselo chi lo sà […]".
A estos Corpi Misti pertenecían los jesuitas, de ahí que también ellos cargaran con el remolquete de "chietinos" y "teatinos" a quienes sentaba a la medida de su mística y de su modo de vida.
Por otra parte, Baltazar de Faria, orador de Juan III de Portugal (r. 1521-1557), llamaba ya, en 1543, "teatinos" a los jesuitas: "estes theatinos me pedirán dinero pera se irem a Portugal" (Carta de 23 de octubre de 1543), lo que viene a indicar que eran muchos los que llamaban teatinos a los jesuitas y ya no solo por cuestión de hábito.
El problema de la similitud de teatinos y jesuitas llegó a tal extremo que el Papa de Roma quiso fundir las dos órdenes en una, siendo España el país donde la denominación tuvo más resonancia[2].
También, en relación con el caso acontecido en Málaga, se encuentra que, en 1570, el prelado malagueño Juan Bautista Ribera al General Laínez aludía lo siguiente:
"[…] porque, según veo, anda suelto el padre de la mentira; porque unos nos prenden, otros nos hacen huidos, otros nos queman, otros que los teatinos (que así nos llaman en esta Babel) han sido causa destos errores lutheranos, que aquí, y en diversas partes se han descubierto […"][3].
El 7 de agosto de 1570, en nombre del prelado Francisco Blanco, el Provisor Pedro de Represa, se dirigía al cabildo municipal para que se sumara a la petición de fundar un colegio de jesuitas en la ciudad de malagueña:
"[…] e hizo relación como de presente en esta ciudad están dos padres teatinos de la orden de la compañía de Jesús, personas doctas y han venido a ella con intención y presupuesto de tener en esta ciudad casa […] y atento las buenas obras y doctrina cristiana que de los susodichos se siguen y que, estando los dichos teatinos en esta ciudad, y teniendo casa en ella los más de los vecinos de ella serán aprovechados […]".
Así mismo, se informa de la intención del obispo de darles el hospital de San Sebastián:
"[…] que es casa cómoda donde podrán estar los dichos padres teatinos […]".
Como el Obispo compró la casa de Juan Cordero para instalar en ella a los jesuitas, su procurador declaró que la compraba:
"[…] porque su señoría reverendísima las quiere para el colegio del nombre de Jesús de los teatinos de la dicha iglesia de San Sebastián".
Según Acta Capitular en la que se trata sobre Juan Juviel, en Málaga, en 1570, enseñando doctrina cristiana a los niños pobres y a leer, escribir y otras buenas costumbres, se dice que utiliza "teatino" para designar a los jesuitas (también, en Acta de 7 de agosto de 1572, "porque llevan el mismo estilo de vida"):
"[…] Tiene dentro de las murallas cuatro conventos de monjas y dos de frailes: uno de la orden de San Agustín y otro de Theatinos […] (en Informe de 1625 que describe que la ciudad de Málaga tenía en intramuros conventos masculinos de agustinos y jesuitas) […][4].
Dentro de este contexto, al menos, se encuentran los siguientes autores y obras escritas que hacen referencia a la similitud entre jesuitas y teatinos:
En el Teatro Completo de Miguel de Cervantes se inserta La Cárcel de Sevilla de García Villoslada, más bien atribuida a Cristóbal de Chávez, en la que aparece el cadalso y un condenado a muerte: "sale el paisano, vestido de ahorcado y una cruz en la mano y el alcaide con él", en aquel momento Torbellino y Beltrana hacen acto de presencia y al mismo tiempo, los jesuitas quieren ayudarle a bien morir. Pero el diálogo traía la siguiente pócima:
-Paisano: ¿Quién ha traído aquí estos teatinos infernales?
-Beltrana: ¡Ay que se acaba ya mi regocijo!
Luis de Góngora y Argote también es testimonio de la asimilación de jesuita con teatino y, en una justa poética, de 1610, escribe (Góngora, 1928: 7):
"[…] No más judicatura de teatino cofre digo o vero con boneteque tiene más de tea que de tino […]".
También, en Los Ejercicios de San Ignacio o la penitencia de los Teatinos, de Juan Salinas de Castro (Sevilla, 1519-ídem, 1643), de 1622, se afirmaba de un jesuita, en los mismos términos:
"[…] aunque era teatino, tenía más de tea que de tino […], pues dicen que Teatinos siempre beben decrépitos los vinos […]".
En esta tesitura, Lope de Vega escribía al VI Duque de Sessa, D. Luis Fernández de Córdoba y Cardona, el 7 de septiembre de 1611[5], disertando a propósito del buen juicio de los médicos:
"[…] más decía un médico de Granada que si el convidara al diablo, le diera un pollo por caniculares, puesta una ropa parda de un teatino […]"
Además, incluso algún refrán habla de los teatinos: "No suda el ahorcado y suda el teatino" con tal de arremeter contra la Iglesia y su extrema derecha: el Teatino.
Y, de la misma forma, John Adams, segundo presidente de EEUU, desde 1797 a 1801, escribía a su sucesor Thomas Jefferson:
"[…] No me agrada la reaparición de los Jesuitas (acaecida con el Papa Pablo VII y la Santa Alianza de 1815). Si ha habido una corporación humana que merezca la condenación en la tierra y en el infierno es esta sociedad de Loyola. Sin embargo, nuestro sistema de tolerancia religiosa nos obliga a ofrecerles asilo […]".
A lo que Jefferson contestó: "[…] Como tú, yo desapruebo la restitución de los Jesuitas, porque significa un paso atrás de la luz a las tinieblas […]".
Otros autores españoles como Julio Caro Baroja (en la Revista de Dialectología y Tradiciones Populares), Francisco Rodríguez Marín (en sus Cantos Populares Españoles), el mismo Francisco de Quevedo ("visiten le los teatinos, sin ser gente principal, ni menos tener dinero") y otros, trataron este vocablo como objeto de acoso y defensa, y de apología y sarcasmo ("pides más que un teatino") a todo lo largo de su órbita circulatoria, incluida el área de la lengua castellana; maltratando al monje teatino sin ninguna misericordia.
En las obras de El Lazarillo de Toledo (1846: 112), dentro de la novela picaresca, se barajaba y juzgaba el vocablo: "mejor vestido que un teatino"; así como en La vida del buscón llamado Don Pablos (1852: 470): "y viendo que el teatino le quería predicar".
El autor Astrana Marín al hablar sobre la vida de Quevedo apuntalaba: "[…] pasó enseguida a los estudios de la Compañía de Jesús o Teatinos […]"[6].
Todo esto explica que la presencia de Jesuitas en su principal heredad de Casas de Hernando Alonso desembocara en llamar a esta importante casa de labranza y caserío, Los Teatinos y a sus habitantes "Teatineros", en consonancia con el carácter aldeano de la jurisdicción de San Clemente... >>>>continuar leyendo en Linkedin "Pilar Montero Parra".
[1] Bonaparte, N. Memorias de Napoleón I escritas por él mismo. Manuscrito de 1894. México. Ed. Eusebio Sánchez.
[2] Llompart, G. (2006) "Teatino: el perfil de un vocablo desgastado entre la apología y el sarcasmo", en Revista de Dialectología y Tradiciones Populares. Vol. LXI, nº 1: 43-62, enero-junio//Astrain, A. (1902) Historia de la Compañía de Jesús en su asistencia de España. Madrid//de Correas, G. (1967) Vocabulario de refranes y frases proverbiales. Burdeos. Edita: De Louis Combet.
[3] Testimonio del jesuita Juan Bautista Ribera al General Laínez, sobre rumores de la Compañía de Jesús, en 1558.
[4] Biblioteca Real Academia de Historia. Pérez de Colosía Rodríguez, M.; Gil Sanjuán, J. (1981) "Málaga en tiempos de Felipe IV. Informe de 1625 por don Pedro Pacheco, del Consejo de Guerra de S.M., Veedor y Comisario General de la Caballería e Infantería de España", en BAETICA, nº 4: 209-226.
[5] Epístolas, 1941: 58.
[6] Astrana Marín, L. (1945) La vida turbulenta de D. Francisco de Quevedo. Madrid. Editorial Gran Capitán.
